miércoles, 5 de diciembre de 2012

Son sombras para mí.

Tú fuiste mi música, durante tanto, tanto tiempo; para luego marcharte, de tantas formas...

Y volví a abandonarme en los incorpóreos brazos de Cobain, cada noche, tras todos esos agotadores días de fingir casi cada segundo.

Y volví a decidir que volar resulta agotador, que hecha un ovillo en la cama estoy mucho mejor. Y aunque hace tiempo que me acosan las noches sin dormir, lo he pensado mejor y está bien eso de dejarse ir.

sábado, 27 de octubre de 2012

Pequeñas piezas de mí.

Esta tarde estaba buscando la discografía de Lori Meyers cuando, por mera casualidad, topé con algo.

Un pequeño fragmento de una entrada, bajo el título "Libertad musical".

"Tú mismo recordarás que dejaste de ser fan de los Back Street Boys el día en que aquel tipo de pelo largo que se sentaba a tu lado en clase de Ética, te enseñó un mundo de música independiente que ni siquiera sabías que existía. Los Back Street Boys ya podían olvidarse de ti."

Me recordó a aquellos tiempos en los que yo empezaba la ESO. El chico de casi dos metros que me descubrió el rap con Shinoflow y Xhelazz. El hermano de quien por aquél entonces era mi mejor amiga, que me introdujo en el mundo del metal. Mari, sin ir más lejos, que por aquél entonces aún no tenía el título de la Magdalena, que me aficionó a la Fuga, y a día de hoy sigue conmigo, que no hace tanto que me descubrió el mundo del indie. Panic, sí, @MissPanic, la chica de pelo largo que se sienta a mi lado en la clase de Ética, con quien tuve un intenso curso de intercambio de música. Mi primo, un tal León, que me hizo descubrir el viejo rock inglés a través de Queen, llegando a los Beatles y los Rolling Stones. El jazz del que me enamoré gracias a cierto Ángel.

Han sido pocos los artistas y géneros que he descubierto yo sola. Nirvana y el grunge es lo único que me viene a la mente ahora.

Y así estamos todos. Somos lo que somos gracias a quienes han estado ahí.

Así que... gracias.

miércoles, 10 de octubre de 2012

Decidamos dejar de decidir.

Llega un momento en el que dices "me rindo". Decides que es el momento de dejar de esforzarte en vano, sin ninguna clase de resultado, el momento de darlo por perdido.

Llegas a la conclusión de que no puedes seguir así, de que lo que toca ahora es dejar de desquiciarte, y volver a dormir por las noches.

Es hora de pararse a pensar de nuevo y buscar otro rumbo.

O tal vez...

¿Y si dejamos de agobiarnos? ¿Y si empezamos a permitir que las cosas fluyan sin más? ¿Y si comenzamos a relajarnos, cerrar los ojos, y respirar? ¿Por qué esa obsesión por tomar todas las decisiones de nuestra vida, sin dejar nada al azar? ¿Por qué nos desesperamos por controlarlo todo?

Probemos. Té y pan con mantequilla. Cantar "Allí donde solíamos gritar". Disfrutar el momento.

Y es que "Carpe Diem" no tiene por qué significar "haz locuras".

lunes, 24 de septiembre de 2012

Se busca revolucionario.

Me gustan los hombres que tienen las cosas claras. Que pueden pasarse horas hablando de un tema que les apasione, sabiendo bien lo que dicen. Sobre todo cuando hablan de política, de comunismo. No hay nada que yo pueda gozar tanto como observar a un hombre con la mirada perdida en la lejanía, exaltado por aquello que me está contando. Oír cómo cita nombres, fechas, sucesos... que yo sólo conozco vagamente, y que me explique, y que lo disfrute.

viernes, 14 de septiembre de 2012

Habla la leyenda, de una chica dragón, viajera del tiempo.

Las cosas ocurren. O no lo hacen. Pero no le importa. El dragón sigue mirando al Doctor, intentado seguir el ritmo de sus pensamientos, sobrepasándolo en ocasiones, y quedándose atrás muchas veces, aunque cada vez menos.

El tiempo pasa, pero el dragón está demasiado ocupado pensando como un señor del tiempo.

Y en instantes fugaces, se pregunta cuánto de bueno es eso.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Aquí sueño despierta.

Tal vez soy demasiado exigente.

Quiero un hombre que escriba para mí. Que me abrace, tumbados en la cama, y comience a susurrarme al oído. Que quiera despertarse a mi lado por las mañanas. Que siempre esté buscando la forma de pasar tiempo conmigo. Que le guste que juguemos juntos y me tenga paciencia mientras estoy aprendiendo. Que me vea preciosa, y que me lo demuestre no sólo con palabras, sino con actos. Que le enloquezca besarme, pero aún más que le bese yo. Que le guste llevarme abrazada por la calle. Que me presente a sus amigos. Que me ofrezca ir a su casa a cenar en Nochevieja.

Que me diga "Eh, pongamos Nirvana de fondo para hacer esto aún más perfecto". Que se despierte antes que yo y se quede en la cama, mirándome dormir. Que sonría cuando le pregunte "¿Sexo y desayuno o desayuno y sexo?"

Que, un día, uno de sus amigos me diga "eres una chica muy afortunada, él me contó que quiere casarse contigo".

lunes, 3 de septiembre de 2012

Donde hablo de cosas bonitas.

He expresado muchas cosas a través de toscas líneas en este pequeño espacio que es mi blog. He hablado de la felicidad más absoluta que alguien supuso para mí, del dolor cuando no puedes dejar de amar pese a los cambios en las circunstancias, y del agradecimiento hacia todo lo bueno que me trajo esa persona. Pero hay algo sobre lo que no he escrito aún. Y es una de las cosas más importantes en mi vida.

Holi, Magdi, sí, estoy hablando de ti.

Llevas mucho, mucho tiempo conmigo. En todo lo bueno, y en todo lo malo. Y ha sido realmente maravilloso descubrir que cuando me hundí de verdad, tú te preocupaste y te quedaste a mi lado, cuidando de mí. Sé que sin ti, sin tu forma de sacarme sonrisas, de preocuparte, de escucharme e intentar ayudarme... no podría seguir adelante.

Ya sabes cuantísimo te quiero, y todo lo que te valoro, pero quería recordártelo un poquito. Darte las gracias por cada conversación aleatoria cuando estoy llorosa, y por cada vez que demuestras lo madura que puedes llegar a ser, cuando te voy con mis problemas.

Te quiero, princesa.

Porque eso eres, la princesa Magdalena, del castillo custodiado por la chica dragón.

sábado, 18 de agosto de 2012

Cuando no sentir significa dolor.

Hoy me he vuelto a encontrar. Estaba tirada en la cama, con la música en los cascos. Mi corazón lloraba, pero mis ojos no lo acompañaban más.

Y entonces lo sentí. Había vuelto esa parte de mi pasado. Ese sentimiento de no sentir nada.

viernes, 10 de agosto de 2012

La noche en que te cuenta un cuento.

Al chico que me dio el mejor pasado y me está dando el presente.

Gracias. Sí, sé que últimamente te lo agradezco todo todo el tiempo, pero es la forma más breve y acertada que encuentro de hacerte saber lo bien que me estás haciendo sentir, lo mucho que me estás ayudando.

Gracias por estar siempre ahí. Gracias por, pese a todo, no querer marcharte de mi vida. Gracias por cada vez que me dices que confías en mí, que sabes que yo puedo. Gracias por todas las molestias que te tomas por mí. Gracias por escucharme y preocuparte por lo que sea que me pase. Gracias por cuidarme.

Gracias por quererme.

Gracias por los cuentos de madrugada.

Gracias por seguir haciéndome sentir especial.

Gracias por ser tú.

jueves, 9 de agosto de 2012

Ver o no ver.

Últimamente se me están acumulando los temas de los que quiero escribir.

Estaba mirándome al espejo, simplemente porque me gusta verme un poco todos los días, y pensar. Y miraba mis ojos, y recordaba lo mucho que le gustaban. Lo cual me llevó a recordar cómo solía alagar mis uñas, que solían estar mal pintadas, pero aún así eran bonitas; y otras partes de mí, que me llevaban a querer caminar delante de él y sonreír imaginando cómo me miraba. Me mire dónde y como me mire, sólo veo recuerdos.

miércoles, 8 de agosto de 2012

It's just to dream.

A veces sueño -sólo despierta, mientras la gente me habla- con un futuro no muy lejano. En él hay un chico. Y me quiere. Y me cuida.

A veces estamos en su habitación. Él tumbado en la cama, leyendo un manga. Yo sentada en el suelo, con la espalda apoyada en un lateral del mueble. A veces estoy twitteando, otras toco la guitarra, y otras juego a la consola. A su consola. Él posa el manga, se descuelga por mi lado y me besa en la mejilla. Y yo dejo lo que estoy haciendo. Y me abraza. Y yo le digo que le quiero.

Es un sueño bonito.

jueves, 2 de agosto de 2012

Vertical y transversal.

Muevo la cabeza con las canciones de Love of Lesbian y los ojos cerrados. Prefiero pasar el día frente al portátil que salir. Amo las pelis de Disney. Tengo el móvil lleno de canciones de grupos de anime. Me paso el día twitteandolo todo. Me visto raro. Tengo el pelo raro. Unas gafas de pasta que me hacen los ojos raros, con tanta graduación. Lloro cuando canto. No sé consolar a la gente, ni aconsejarlos. Odio al noventa por ciento de la gente que conozco, y yo a ellos les repugno, para compensar. Soy bastante torpe con todo, para tratar conmigo hay que tener paciencia. Soy muy niña, una amante de las conversaciones random a la que todo le ilusiona. Me creo el noventa y nueve por ciento de lo que me dicen, aunque en el fondo sepa que es mentira. Escribo, dibujo, canto y toco la guitarra, pero ninguna de esas cosas las hago bien, por mucho que mi madre y mi abuela me lleven la contraria. Lucho cada día por no derrumbarme, con todas mis fuerzas, por cumplir mi promesa, pero hay algunas horas malas en días malos en los que me abrazo a uno de mis peluches y lloro en silencio. Llevo una cuenta atrás en mi muñeca izquierda, que dice que quedan algo menos de tres años. A veces le pido a la gente que me importa que me cuente un cuento, aunque nunca lo hacen.

Soy un ser extraño.

Pero lo peor de todo, es que ni dando el doscientos por ciento de mí, soy suficiente.

    lunes, 30 de julio de 2012

    Complejo de infinito.

    lunes, 30 de julio de 2012

    ¿A ti también te pasaba? ¿Tú tampoco te acostumbrabas? Quiero decir... Que si tú tampoco acababas de darte cuenta de que de verdad se había terminado. Si seguías con una pestaña abierta con su perfil de Twitter. Si seguías encendiendo el ordenador a la hora a partir de la cual sabías que se conectaba. Si seguías emocionándote cuando se conectaba y le decías las mismas cosas.

    Es todo tan raro... Le tengo, pero no sé hasta qué punto. Y me preocupa levantarme un día y decir algo que no debería. O esperar algo que él no va a hacer.

    Sé que si le hubiera perdido del todo...

    Ahora sólo... llevo siempre los ojos rojos y me cuesta leer o escribir porque lloro en cualquier momento. Me duele la mandíbula de no gritar y llorar de verdad. Pero sé que podría ser infinitamente peor. Sé que podría no dormir nada, o no más de tres horas. Sé que podría tener pesadillas peores. Mientras que ahora lo que más me duele son los ojos, que me arden a veces de tanta lágrima salada, o la cabeza, de llorar y pensar, o algo. Pero eso se pasa con dormir y paracetamol. Y sí, me duele el corazón. Un poco de contínuo, y a veces bastante cuando mi mirada se topa con la postal de Bright Falls, o con sus dibujos, o su icosaedro naranja. Cuando me veo pasar frente a un espejo, con esa camiseta suya que no me puedo quitar. O cuando tropiezo con su anillo con mi dedo pulgar. Pero sé que podría ser mucho, mucho peor.

    Sí, sé que en algún momento me podría derrumbar. Pero de momento no. De momento estoy en pie. Y a eso es a lo que le doy importancia. A que ahora lo estoy llevando lo suficientemente bien como para no pensar en morirme. No ahora.

    lunes, 23 de julio de 2012

    Fuerza, valentía, la chica dragón y la chica gato.

    Si hay algo que me enseñaron los cuentos, fue que tener miedo no es incompatible con ser valiente. Es más, todo lo contrario, si no tienes un miedo al que enfrentarte, no puedes ser valiente.

    Sólo uno de mis personajes es auténticamente valiente. Alex. Una chica con mi pasado, que en su presente decidió dar el paso que yo nunca di. Le rompió un par de huesos y, aún más importante, humilló a uno de esos cerdos que la ridiculizaban, empujaban y se reían de ella en su cara. Y entonces se tiñó el pelo de rojo. Algo simbólico. Ella es la auténtica chica de fuego de dragón.

    Yo soy una chica gato. Tengo un cascabel, y un chico gato me lame las heridas. Él es quien me hace fuerte, y quien me va ayudando a superar mis miedos. No tenéis idea de lo bonito que es tener a un chico gato que te cuida. Que te dice "sé que tú puedes" cuando nadie cree en ti.


    Éso es lo que nos hace valientes. La confianza de alguien a quien queremos. Ahí radica nuestra fuerza. En el amor.

    domingo, 15 de julio de 2012

    El día en que el dragón se puso un vestido.


     -Estás para foto.

    Daniel observaba a Alex desde apenas cinco metros más atrás. Ella se giró y le sonrió, y siguió andando de esa forma tan especial. Llevaba un vestido por primera vez en años. Se le notaba.

    -Esos zapatos de tacón te sientan de miedo.

    La risa de Alex era cantarina. En sus pies, un par de botas dos números más grandes de lo necesario -lo cual influía en esos graciosos andares-, marrones, para que no se notara lo sucias que estaban.

    Paseaban por el campo. Las hierbas y las flores de colores se enredaban en el vestido y obligaban a la chica a levantarlo un poco para poder caminar tranquila. La prenda en sí no era gran cosa, del mercadillo, blanca, azul y negra, vaporosa, con algunos bordados, pero ella no paraba de repetir lo bonito que era.

    Alex era esa clase de chica que tiene cosas caras que sólo hacen coger polvo. Esa clase de chica que lleva un anillo que gira, plateado, en el dedo corazón de la mano derecha; una pulsera blanca con forma de serpiente, con la cabeza y la punta de la cola doradas; y un lazo rojo al cuello, del que cuelga un cascabel. Esa clase de chica con camisetas de hombre talla M, que siempre se pone los mismos vaqueros grises y unas deportivas negras pintadas a rotulador. Esa clase de chica que alguna vez tuvo todo lo que se podría desear, y se dio cuenta de que nada de eso valía una mierda. Esa clase de chica para quien madurar fue convertirse en la niña que nunca fue. Esa clase de chica que el día en que sintió en su propia piel eso llamado amor sobre lo que tantísimo había leído, decidió que era lo único que merecía la pena.

    Daniel seguramente no sabía muchas de las cosas que conformaban la vida de Alex, tanto la presente como la pasada, pero ella sospechaba que las intuía. Tal vez por eso funcionaban tan bien.

    sábado, 30 de junio de 2012

    Gris.

    Tic, tac, tic, tac, tic, tac... Puedo oír el reloj, y los latidos arrítmicos de mi corazón. Puedo sentir el picor en los ojos y las lágrimas mojando mis mejillas y precipitándose sobre mi -¿su?- camiseta, la de los Beatles.

    Pero decido ignorarlo. Decido hablar conmigo misma y decirme que sólo hace falta tiempo, que los días buenos van a volver pronto. Y me creo. Sin hacerme preguntas. Acepto esas palabras de autoconsuelo como verdad absoluta y obligo a mis dedos a dejar de temblar y empezar a bailar sobre el teclado para comenzar a vaciarme de dolor.

    jueves, 21 de junio de 2012

    Carta a la mujer más guapa del mundo.

    Ay, mamá, mamá... No sé cómo puedes seguir soportándome después de casi quince años. Te compadezco.

    Primero, cuando nací. Toda esa atención que necesitaba... Aunque, bueno, bien mirado, creo que nunca dejé de necesitarla, pero empecé a buscarla en otras personas, para no agobiarte.

    Después, cuando era una cría, en el cole. Con todos aquellos problemas para llevarme bien con la gente, y ese no querer ponerme nunca a hacer los deberes que te traía realmente de cabeza. Ciertamente, me parece que en eso tampoco he cambiado, aunque ahora, al revés que antes, te preocupa más lo primero que lo segundo.

    Y es que eso es lo que tienes que aguantar ahora. Lo asocial que soy, y las pintas que llevo, a las que poco a poco te vas acostumbrando, aunque no lo entiendas y te preocupe en los mundillos que me pueda meter por ir así.

    Bueno, eso y todos los días malos en los que me preguntas qué me pasa y yo sólo te contesto "cosas", y después te abrazo y lloro, y tú me consuelas, con esa forma especial que tenéis las madres, desde vuestra ingenua creencia de que hay algo mejor ahí fuera, esperando a ser descubierto.

    Gracias por estar siempre ahí, mamá.

    Gracias por estos quince años.


    Con amor, B.

    sábado, 16 de junio de 2012

    Buenos días, princesa.

    Está esa clase de personas terriblemente exigentes y pesimistas que dicen cosas como "¿Buenos días? Lo serían si me trajeran el desayuno a la cama." o " Serían buenos días si una rubia de metro setenta con una cien de sujetador me despertara comiéndome la polla".

    Y luego está esa gente como yo, que se despierta sola, como se acostó, y sin embargo son buenos días. Puede que por una camiseta de los Beatles, porque han dormido bien, o sencillamente porque hoy no hay clase. Tal vez van a hablar con esa persona, o a conseguir un objeto del que llevan mucho tiempo detrás.

    Nos despertamos en una cama vacía, nos hacemos el desayuno y nos ponemos a hacer nuestras cosas. Y realmente somos felices. Vivimos felices por esas cosas relativamente "pequeñas" que para nosotros son lo auténticamente importante. No necesitamos esas soplapolleces que te imponen las películas y la televisión. Sólo a gente que esté ahí.

    Y yo tengo la grandísima suerte de tenerle a él.

    miércoles, 13 de junio de 2012

    Simple.

    No soy una persona sencilla, pero sí de gustos sencillos.

    Un café con leche por las mañanas. Un trozo de pan, puede que con un par de onzas de chocolate con almendras, después de comer. Una infusión de manzanilla con miel y limón cuando esté triste, o malita.

    Remolonear media hora en la cama antes de levantarme. Llegar a casa y ponerme a cantar mientras termino de preparar mi comida. Dejarme caer sobre la silla de mi escritorio, encender el portátil y que él esté conectado.

    Que me despierte con un mensaje en WhatsApp. Que me explique algo de lo que yo no entiendo. Que me ayude con un videojuego. Que se ofrezca a descargarme algo que yo no puedo. Que pare de jugar a algo para contestarme.

    Que me mire. Que me sonría. Que me abrace.

    Que me vuelva loca sin pretenderlo.

    sábado, 2 de junio de 2012

    Shit.

    La culpa de todo la tienen las películas románticas.

    Yo me esperaba que el amor fuera así, ser el mundo para la otra persona. Me esperaba ser lo más importante para él. Que estuviera dispuesto a darlo todo por mí, como Jack por Rose. Discusiones como las de Ali y Noah. Reconciliaciones como las de Gerry y Holly.

    ¿Y sabéis qué? Que el amor no es así. El amor es esforzarse, es hacerse daño y saber perdonarse. El amor es tomarse los fallos del otro con filosofía. El amor es ponerse en el lugar de la otra persona para mirar las cosas desde su punto de vista. El amor es dejar el volumen del móvil puesto mientras duermes por si te manda un mensaje. El amor es ese brillo en los ojos al mirarle, y en los suyos cuando lee la última gran parrafada que le dejaste escrita en alguna parte. Es darte cuenta de una mentira, sonreír, y después dejarle planchado con un "así que... no tenías un boli de tinta no-líquida, ¿verdad?" mientras lo está usando para dibujarte algo en la mano, reírte y decirle "idiota" con voz suave, en ese preciso instante en el que tiene miedo de que te hayas enfadado.

    Pero podéis creerme cuando os digo que no cambiaría nada de eso por un Jack Dawson, un Noah Calhoun, o un Gerry Kennedy.

    Porque él es mucho más perfecto que ellos. Mucho más perfecto para mí. El primero a quien he besado con los ojos cerrados y la mente en blanco.

    sábado, 21 de abril de 2012


    Soy demasiado torpe con esto de las palabras.

    No te entiendo, no me entiendo. No tengo hambre.

    Veo cómo todo entre nosotros se esfuma. ¿Tal vez lo imagino? Es incómodo.

    Una punzada de dolor en el pecho. Me ahogo. ¿Qué hay de mi futuro? ¿Qué estoy haciendo? ¿Qué voy a hacer?

    Ya no lloro. No hay lágrimas. Se fueron todas ayer. Pero volverán mañana.

    martes, 10 de abril de 2012

    13 de mayo de 2011

    "Dejémoslo así" dice ella mientras cierra el libro de las mentiras, negándose lo que cree que ha pasado.

    Se agotan las posibilidades, los números y las personas juegan en su contra, y ahora está más sola que cuando empezó la partida. No quiere rendirse, pero está a punto de hacerlo. Tiene que encontrar la salida de este oscuro y frío callejón, pero lleva demasiado tiempo intentándolo sin éxito alguno, no hay vía de escape posible. Los cachorros de Hades se interponen entre ella y su objetivo, implacables. Ha intentado cientos, quizás miles de veces, sortearlos, atacarlos... los únicos resultados obtenidos han sido heridas en su alma y su cuerpo. Va a morir aquí. Lo sabe, si no viene alguien pronto no podrá salir. Perecerá lentamente, consumida por la desesperación de su alma, que se desangra sin remedio.

    jueves, 22 de marzo de 2012

    No es lo que tengo, es lo que soy.

    "Es una friki que quiere ir de guay" demuestra vuestro raquitismo mental. ¿Os creéis con derecho a juzgarme? ¿Por qué? ¿Por haber ido conmigo a clase hace unos años? ¿Porque me habéis visto alguna vez por ahí con alguna otra chica rara haciendo el idiota? ¿Tal vez porque habéis escuchado algo sobre mí? Bueh. No sabéis nada.

    La mayoría de los que tanto habláis, ni siquiera conocéis mi orientación sexual. No sabéis que estoy inmersa en una relación estable desde hace meses, que mi pareja es la persona más increíble del universo, que me apoya y me quiere más de lo que podrá nadie quereros a vosotras, copias, todas iguales, tan carentes de personalidad y de seguridad en vosotras mismas. Sí, porque si constarais de ambas, no necesitarías juzgarme y especular sobre porqué me habré rapado la cabeza, si estoy más fea o si me creo esto o lo otro por lo que hago.

    No voy de nada. No me creo nada. Soy. Soy mi tercio de cabeza rapada y mis destellos rojizos en mi melena restante. Soy mis ojos brillantes y sin maquillar. Soy mi piel llena de imperfecciones. Soy mi talla 95 de sujetador sin relleno. Soy mi metro cincuenta y ocho de altura y mis cincuenta y siete kilos de peso de los que no me avergüenzo. Soy mis camisetas de hombre talla M que me quedan enormes. Soy mis pantalones grises de pitillo, esos que llevo casi siempre. Soy mis converses negras con cordones rosas de cuadros y un Á∞ a permanente en la puntera izquierda. Soy la chica que espera, la que lleva la cuenta de los días que faltan para ese 27 de julio de 2015. Soy la chica dragón que cursará bachillerato en Hogwarts. Soy la camiseta de los Beatles que me regaló, con la que duermo cada noche. Soy los centenares de libros que he leído y cada relato que he escrito. Soy cada canción de mi lista de reproducción. Soy cada una de las películas que han trastocado algo dentro de mí.

    Pero de lo que más orgullosa estoy es de ser la camiseta con la que duerme, el olor que busca en el aire, su sonrisa... sus orgasmos.

    miércoles, 29 de febrero de 2012

    Pequeños grandes defectos

    Soy una deslenguada, malhablada, inoportuna... Soy egoísta e impaciente. Me considero bastante insoportable, la verdad.

    Soy una persona que ni siquiera tiene claro qué le gusta. Que ya no le tiene paciencia a todas esas cosas que tanto adoraba en el pasado. Que no le tiene paciencia a los libros, a los mangas, a los animes, que ya no juega tanto a Pokémon o Naruto, ya no escucha tanta música, ya no ve tantas películas, todo le cansa. Que intentar aprender japonés o a patinar le agobia. Que ya no dibuja, ya no pinta. Que pierde el tiempo. Que pasa la mayor parte de las tardes viendo vídeos.

    No sé qué quiero estudiar, no sé qué hacer tras la universidad. No tengo hobbies.

    Lo único que de verdad me enloquece, lo único que me da la vida, lo único que me ilusiona, es él.


    Y no sé cómo me soporta.

    domingo, 26 de febrero de 2012

    Sutiles diferencias

    Yo me ducho. Ella se baña. Mientras, me suenan de fondo temas de Crema. A ella el "yo te esperaré". Salgo, me paso una toalla y me pongo la camiseta -grande para mí, cómo no- de Parálisis Permanente. Ella se envuelve en su albornoz y se hace un turbante con la toalla, para luego dirigirse a su habitación y ponerse una camiseta ajustada de Hello Kitty y unos leggins negros. Me siento en la cama y abro Twitter. Ella se tumba y enciende la televisión.

    Bien, pues aún así, hay gente que sigue diciendo que nos parecemos.

    Yo soy de RAP, algo de punk, y rock desde los Rolling Stones hasta My Chemical Romance o Avenged Sevenfold. Ella... "Ai si eu ti pego", "Yo te esperaré", Pitbull y Don Omar. Yo soy feliz con las pequeñas cosas y me esfuerzo por hacer sentir bien a los demás. Ella se pasa la vida gritando a todo el mundo, cabreada con mi madre porque le ha quedado una arruga al hacerle la cama. Yo soy una auténtica idiota, una soñadora de rizos desordenados. Ella una imitación, una inconsciente de mechones despeinados.

    ¿De verdad? ¿De verdad me parezco a mi hermana?

    sábado, 25 de febrero de 2012

    Crece

    "Oh, mírame, mi novio me ha dejado, blablabla". Agáchate y empieza a comerme el rabo, nena. ¿Sabes la de mierda con la que tenemos que lidiar los demás? Hay problemas más graves, bonita. Muertes, no llegar a fin de mes, gritos, humillaciones, infravaloración, soledad absoluta. Tú te olvidarás de tu "problema" en un par de meses, tal vez incluso semanas, estos perduran. ¿Creíste que era el hombre de tu vida? Por favor, no me hagas reír, si eso no era ni un hombre. Qué pocos valores tenéis hoy en día, que poca madurez.

    Y sí, te lo está diciendo la chica que va por el instituto dando saltos, canturreando y luciendo como una auténtica niña pequeña junto con su amiga rara. Y es que es muy divertido comportarse así, pero hay una sutil diferencia entre tú y yo. Tú eres siempre igual, todo el tiempo en el mismo nivel. Yo soy una niña de tres años siempre que me es posible, pero puedo sacar a relucir mi madurez de mujer de treinta si la situación lo requiere. Crece y aprende a ver el mundo como es, a valorar la gravedad de la situación, a discernir entre si es o no realmente importante.


    Y ahora intenta juzgarme, si es lo que quieres. Di eso de "qué sabrá ella de problemas", o "ella también es una idiota que cree que lo suyo durará para siempre". Pero si me conoces, sabes que sí que entiendo de problemas, y de toda clase. He padecido muchos de diversa índole y ayudado a tantos otros a sobrellevar los suyos. Si me conoces, sabes cómo soy, incluso puede que sepas algo sobre cómo es él. Y entonces, si sabes eso, no dudas. Pondrías la mano en el fuego apostando a que tengo razón.

    lunes, 30 de enero de 2012

    Las mañanas heladas son perfectas para hacer fotos. Cuando al salir de casa, al rededor de las ocho, aún es de noche, puedes ver cómo las luces traseras de los coches colorean el humo del tubo de escape. Si paseas, ves brillar la superficie, cubierta de hielo, de los bancos.

    Cuando, pasadas las nueve y media, ya hay una buena luz, las ramas desnudas de los árboles, cubiertas de rocío, forman un paisaje precioso con tejados y chimeneas humeantes como fondo, especialmente vistas desde la ventana del aula de Biología.

    En mañanas como esta me arrepiento de no haber traído la cámara.

    miércoles, 25 de enero de 2012

    Heavier Than Heaven

    Leer Heavier Than Heaven resulta un tanto entristecedor. Te das cuenta de lo genial que era desde pequeño, y te fijas en que lo único que teníais en común era la falta de miedo a los animales relativamente peligrosos y la sensibilidad respecto a las necesidades y el dolor de los demás. Nunca dibujaste tan bien. Nunca tocaste ninguna melodía de oído. Nunca resultaste fascinante a nadie.

    Luego encuentras otras similitudes. Esconderte en tu propia casa. La seguridad que te reportan los espacios pequeños. Intentar agradar a papá. El tic nervioso. Permanecer sentado en silencio durante horas enteras, sin necesidad de cruzar dos palabras con nadie.

    Vas viendo cómo cambia, se vuelve antisocial e incomprendido. Te identificas.

    Hasta que llegas a un punto en el que no tienes la certeza de querer ser como él.