Me despierto otra vez. Está todo tan oscuro... debe ser muy temprano. Pero estás tan cerca que puedo apreciar la lividez de tu espalda. No puedo pensar... Ugh... Agua... Trastabilleo hasta el baño y bebo. Odio el agua del grifo. Dios, mi cabeza... Mi reflejo también está muy pálido. Vuelvo contigo. Contigo, contigo, contigo. Pego mi frente entre tus omóplatos. Jo, estás muy frío... Te rodeo con mis brazos, pero no te mueves. Tengo la vaga sensación de que algo no va como debería. Me duermo.
El colchón se hunde y luego vuelve a levantarse. Abro los ojos sólo un momento y veo que no estás. Se me cierran solos.
Estoy temblando. Me encuentro con tu pecho, más calentito. Alargo el brazo torpemente hasta tu pelo. Mojado. ¿Te has duchado? Retirar mi mano parece demasiado difícil, así que no lo hago. Todo vuelve a desdibujarse.
Siento un beso en la mejilla y sonrío tanto que casi pasa a ser en los labios. "Lo de anoche te ha dejado tocada, ¿eh? Tenemos que bajar el ritmo. No quiero despertarme una noche y... qué sé yo. Ya sabes a lo que me refiero." Tus dedos, huesudos, se deslizan por mi cuello, e insistes. "¿Me escuchas?" Asiento torpemente, aún con los ojos cerrados, acertando solamente a musitar "Te quiero". No te veo, pero sé que sonríes.
Pasa, pasa. Por favor, ponte cómodo. Disfruta de esta sucesión de palabras, tantas veces inconexas, pero nunca vacías, y si lo encuentras oportuno, qué demonios, deja un comentario.
sábado, 19 de octubre de 2013
viernes, 18 de octubre de 2013
El amor es un extraño concepto.
Seis de la mañana. El despertador del teléfono cumple su función y, con el volumen aumentando poco a poco, Master of Puppets inunda la estancia. Nos revolvemos en la cama, saliendo del sopor. Me percato de que tus brazos han estado rodeándome toda la noche. Ninguno de los dos llevamos muy bien los despertares, así que en lugar de palabras cruzamos gruñidos y algún que otro beso castamente depositado sobre la piel del otro. Me levanto enseguida y me empiezo a vestir, aunque tú prefieres seguir en el angosto colchón un poco más. Arrastro los pies hasta que dejan atrás el parqué y topan con azulejos fríos. En el baño me enjuago la cara, y al terminar apenas puedo reconocer mis ojos, con ese brillo que deja en ellos el despertarme contigo. No tardo más de cinco minutos en arreglarme un poco, y vuelvo a las penumbras de la habitación con energías renovadas. Descorro las cortinas. Dios, no hay Sol tan temprano. Enciendo la luz. Eso sí parece molestarte, así que me lanzo sobre la cama y comienzo a cubrirte el cuello de besos. "Buenos días, cariño. Hay que ir a clase." Te quejas, pero no mucho. Me calzo y voy a la cocina a hacer café. No encuentro el tostador, así que hoy tocan galletas. En seguida sales del dormitorio, rascándote la parte posterior de la cabeza, tan sexy. Disfrutas de la bebida caliente mientras preparo los libros, y comentamos el asco de horario. Termino, me giro, y tienes la cabeza hundida en las manos, aún cansado. Te las retiro y no puedes evitar contagiarte de mi sonrisa. Te beso, te provoco, y corro de vuelta al suelo embaldosado para lavarme los dientes. Acudes detrás, juguetón, y me das un azote. Me siento sobre el lavabo y, jo, qué raros son los besos con pasta de dientes. Nos reímos y me ayudas a bajar. Nuestros reflejos nos miran, cómplices. Conforme pasan los minutos los rastros de sueño se esfuman, la cafeína hace su trabajo. Corro, brinco y canto por el piso, obligándote a participar en mi juego matutino, claro devoto de la filosofía de Mary Poppins sobre recoger las cosas "con un poco de azúcar". Las siete cuarenta y cinco. Salimos, abrigados a conciencia, y nos recibe el vaho de nuestra respiración. Nos subimos al coche, que siempre me ha recordado a un león viejo con ese sonido al arrancar.
¿Quién quiere cinturones?
Pasamos por la misma curva de siempre, la que bordea el terraplén. Nos miramos, y pienso en Bonnie and Clyde. Es un sentimiento complicado de explicar. Esa necesidad de que sea eterno. De vivir juntos y morir juntos. Y los dos lo sabemos, simultaneamente. Así que das un volantazo, y lo destrozamos todo. El vallado, el coche, y nuestros huesos. Rodamos y rodamos, y sólo sé que al llegar abajo todo comienza a desdibujarse, no sin que antes sea consciente de cómo tu mano ha rodeado la mía durante las seis vueltas de campana.
¿Quién quiere cinturones?
Pasamos por la misma curva de siempre, la que bordea el terraplén. Nos miramos, y pienso en Bonnie and Clyde. Es un sentimiento complicado de explicar. Esa necesidad de que sea eterno. De vivir juntos y morir juntos. Y los dos lo sabemos, simultaneamente. Así que das un volantazo, y lo destrozamos todo. El vallado, el coche, y nuestros huesos. Rodamos y rodamos, y sólo sé que al llegar abajo todo comienza a desdibujarse, no sin que antes sea consciente de cómo tu mano ha rodeado la mía durante las seis vueltas de campana.
martes, 8 de octubre de 2013
Sólo duele cuando late.
¿Y qué le voy a hacer si he perdido el Norte? Si soy un grito ahogado de desesperación, si la sangre brota de mis labios desgarrados a causa de la presión, si mis ojos encendidos suplican por una pausa en este drama eterno de lamentos en vano por causas que sólo duelen y son conocidas en el interior de mi pecho.
¿Qué ocurre? ¿A caso es tan complicado el mero hecho de comprender que pueden dolerme más esas espaldas frente a mí constantemente que la muerte? Egocentrismo quizá sea la respuesta a esa pregunta muda que te haces. La gente al rededor del mundo deja de respirar y, sinceramente, no me importa. Sólo me escuece, angustia y destroza la soledad. La mía.
¿Qué ocurre? ¿A caso es tan complicado el mero hecho de comprender que pueden dolerme más esas espaldas frente a mí constantemente que la muerte? Egocentrismo quizá sea la respuesta a esa pregunta muda que te haces. La gente al rededor del mundo deja de respirar y, sinceramente, no me importa. Sólo me escuece, angustia y destroza la soledad. La mía.
miércoles, 17 de abril de 2013
"Larga vida y prosperidad."
¿Sabes lo que es cuando nadie cree en ti?
¿Alguna vez has corrido ilusionado a contarle a alguien tu gran sueño, y te ha derrumbado con un simple "Tú no vales para eso"? ¿Conoces la sensación?
Guardo recuerdos grabados a fuego de cada vez que alguien desconfiaba de mi capacidad para escribir. Pero también lo hago de cada halago sincero.
Yo, ahora, a los quince años, he tenido la suerte de encontrar a gente que me recuerda cada vez que puede que debo llevar a cabo mis metas. Que he de ponerme a fuego con ello y conseguir mis grandes motivaciones.
Y es que la solución es fácil.
NO-TE-RINDAS.
No te dejes engañar por la gente que te dice "sé realista". No seas como ellos. No confundas improbable con imposible. No olvides que el trabajo duro y el esfuerzo te llevan al fin del mundo, y que sólo tenemos una vida y hay que vivirla. No cometas el error de encontrarte con que tienes cuarenta años y te levantas todas las mañanas para ir a un trabajo que te amarga y te consume. ¿No querías ser astronauta? ¿Fotografiar el océano? ¿Descubrir la cura para el cáncer? Da el primer paso. Retrocede si es necesario, hasta volver a encontrar la desviación que te lleva por TÚ camino. Da lo mismo que tengas que escalar montañas inmensas. Ten siempre el premio en mente. Y, cuando llegues a la meta, observa la persona en la que te has convertido. Has pasado de ser un simple soñador, a un luchador y un triunfador.
Tal vez no vayas a aparecer en los libros de historia, pero morirás orgulloso y con el corazón henchido y el alma llena.
¿Alguna vez has corrido ilusionado a contarle a alguien tu gran sueño, y te ha derrumbado con un simple "Tú no vales para eso"? ¿Conoces la sensación?
Guardo recuerdos grabados a fuego de cada vez que alguien desconfiaba de mi capacidad para escribir. Pero también lo hago de cada halago sincero.
Yo, ahora, a los quince años, he tenido la suerte de encontrar a gente que me recuerda cada vez que puede que debo llevar a cabo mis metas. Que he de ponerme a fuego con ello y conseguir mis grandes motivaciones.
Y es que la solución es fácil.
NO-TE-RINDAS.
No te dejes engañar por la gente que te dice "sé realista". No seas como ellos. No confundas improbable con imposible. No olvides que el trabajo duro y el esfuerzo te llevan al fin del mundo, y que sólo tenemos una vida y hay que vivirla. No cometas el error de encontrarte con que tienes cuarenta años y te levantas todas las mañanas para ir a un trabajo que te amarga y te consume. ¿No querías ser astronauta? ¿Fotografiar el océano? ¿Descubrir la cura para el cáncer? Da el primer paso. Retrocede si es necesario, hasta volver a encontrar la desviación que te lleva por TÚ camino. Da lo mismo que tengas que escalar montañas inmensas. Ten siempre el premio en mente. Y, cuando llegues a la meta, observa la persona en la que te has convertido. Has pasado de ser un simple soñador, a un luchador y un triunfador.
Tal vez no vayas a aparecer en los libros de historia, pero morirás orgulloso y con el corazón henchido y el alma llena.
jueves, 4 de abril de 2013
¿Entonces, leo entre líneas?
miércoles, 21 de noviembre de 2012
Es estúpido, porque sé que sólo estamos leyendo; pero te hablo, y me contestas "te quiero" tan convencido, que no puedo evitar que mi corazón golpee tan fuerte que lo sienta en cada célula, y mis manos se queden repentínamente húmedas y heladas. Y entonces alzo la vista y me estás mirando, como tratando de decirme algo. Y me pregunto si intentas confirmarme que no eran palabras simplemente interpretadas.
Entorno los ojos.
Cosas que pasan.
sábado, 22 de septiembre de 2012
—Busco a un hombre que me pregunte "¿Dónde has estado toda mi vida?" Alguien con sus reflexiones y sus penas, a quien yo aporte algo bueno estando a su lado. Que si me dice "te quiero", sea porque lo siente, no porque los vaya regalando. Por eso, normalmente, no me fijo en los chicos "guays". Pero tú tenías algo especial.
—¿El qué?
—Que ese día te sentaste conmigo.
Ser o no ser.
lunes, 4 de junio de 2012
Me he pasado la vida intentando ser, ser y ser. Quería ser como las chicas de los libros. Tan interesante, dulce, agradable... Quería esa sonrisa que hiciera que el chico de mi libro personal se enamorara.
Luego llegó él, y me desentendí de ser, y comencé a sentir, a dejarme llevar. Y sólo entonces fui capaz de ser la clase de protagonista que yo quería. La que es, y no la que pretende. La que sonríe desde el corazón.
No me di cuenta hasta entonces de que para ser algo te tiene que salir de dentro, que no vale con esforzarte por ser algo que no nace de ti.
martes, 2 de abril de 2013
Qué a gusto en tu colchón.
Soy curiosa. Tímida, pero charlatana si me das pie. Me encanta, pero me encanta, tener alguien con quien hablar y hablar y hablar de cualquier cosa. Ojo, que eso no implica que hable siempre yo. Adoro escuchar. Sobre todo a la gente que se enrolla. Especialmente si se han fumado algo. ¿Alguna vez habéis tenido el placer de sentaros a escuchar las divagaciones de un porreta? Es una pasada. Nada de gilipolleces, no te creas.
Puedo ser una sosa o una pesada, depende de quién seas. Si me miras con buenos ojos puedo hasta ser un hamor.
Perdonadme, hoy estoy escribiendo deprisa. Sólo quiero desasirme de unas cuantas palabras ahora que la euforia ha destapado el frasco donde guardaba mi verborrea. Sí, eufórica yo. Es un estado que me resultaba ajeno desde mucho tiempo atrás hasta hace bien poco. Pero paseando por las Ramblas, tomando algo al sol y fumando con mi prima en la habitación he descubierto que sólo hay que dejarse llevar por quien te quiere para disfrutar a base de bien. Y cuando terminó el viaje y volvimos a Cantabria, a la lluvia, al frío, el viento y la humedad, dio igual, porque me di cuenta de que ella seguía aquí, y que yo había sido una tonta por no confiar primero. Y así, comiéndome el tarro una noche cualquiera, decidí que estoy aburrida de aburrirme, que necesito volver a permitir que mis pies no toquen el suelo, volver a reír en medio de la calle a todo pulmón. Dejar que me bañen los escasos rayos de sol, estando con ella y sus amigos, que yo nunca los conocí iguales; a mí nunca se me acerca la gente divertida.
Tal vez la chica llorosa que escribía y escribía en su cuaderno se esfumó. A lo mejor se acabaron las noches a las que seguían madrugadas de aprenderme los dibujos que crean las vetas de la madera de mi techo.
Con un poco de suerte, se acerca mi tiempo.
Puedo ser una sosa o una pesada, depende de quién seas. Si me miras con buenos ojos puedo hasta ser un hamor.
Perdonadme, hoy estoy escribiendo deprisa. Sólo quiero desasirme de unas cuantas palabras ahora que la euforia ha destapado el frasco donde guardaba mi verborrea. Sí, eufórica yo. Es un estado que me resultaba ajeno desde mucho tiempo atrás hasta hace bien poco. Pero paseando por las Ramblas, tomando algo al sol y fumando con mi prima en la habitación he descubierto que sólo hay que dejarse llevar por quien te quiere para disfrutar a base de bien. Y cuando terminó el viaje y volvimos a Cantabria, a la lluvia, al frío, el viento y la humedad, dio igual, porque me di cuenta de que ella seguía aquí, y que yo había sido una tonta por no confiar primero. Y así, comiéndome el tarro una noche cualquiera, decidí que estoy aburrida de aburrirme, que necesito volver a permitir que mis pies no toquen el suelo, volver a reír en medio de la calle a todo pulmón. Dejar que me bañen los escasos rayos de sol, estando con ella y sus amigos, que yo nunca los conocí iguales; a mí nunca se me acerca la gente divertida.
Tal vez la chica llorosa que escribía y escribía en su cuaderno se esfumó. A lo mejor se acabaron las noches a las que seguían madrugadas de aprenderme los dibujos que crean las vetas de la madera de mi techo.
Con un poco de suerte, se acerca mi tiempo.
domingo, 24 de febrero de 2013
Por amor al arte.
Los artistas somos unos enamorados de las pequeñas cosas. De ver nevar. De la tonalidad exacta de los iris. De las melodías improvisadas que nacen de cualquier cosa. De oír llover. De sentir el frío en la piel y el viento revolviéndote el pelo.
Los artistas somos seres particulares, inspirados por cosas en las que los demás ni se fijan. Sacamos una historia, un dibujo, una canción... de una chica que sonríe, de un relámpago, de llegar a casa goteando...
Los artistas destacamos allí donde vayamos. Camisetas de grupos, o ropa de colores vivos, cortes del pelo extremos o teñidos más allá del rubio, castaño o moreno.
Ser un artista no significa pintar, dibujar, escribir, componer, tocar, fotografiar, esculpir... lo que sea, bien. Significa ponerle el corazón a esa disciplina indisciplinada. Significa esforzarte y practicar todo lo posible hasta llegar a dominarlo, y entonces seguir trabajándolo. Significa estar enamorado de lo que haces. Significa tener una perspectiva diferente.
No eres un artista porque te lo diga alguien, lo eres cuando te despiertas una mañana y te das cuenta de que no podrías vivir sin eso que haces.
Esto va para todos vosotros, pequeños grandes artistas; no os dejéis pisar. No dejéis que nadie os diga que no valéis, o dónde están vuestros límites. Y nunca permitáis que alguien que no os entienda os arruine el día o la vida con sus mierdas. Sed vosotros mismos, con vuestra maravillosa y única forma de ver las cosas. Salid a delante con vuestro arte.
Hacedlo por amor. Por amor al arte.
Los artistas somos seres particulares, inspirados por cosas en las que los demás ni se fijan. Sacamos una historia, un dibujo, una canción... de una chica que sonríe, de un relámpago, de llegar a casa goteando...
Los artistas destacamos allí donde vayamos. Camisetas de grupos, o ropa de colores vivos, cortes del pelo extremos o teñidos más allá del rubio, castaño o moreno.
Ser un artista no significa pintar, dibujar, escribir, componer, tocar, fotografiar, esculpir... lo que sea, bien. Significa ponerle el corazón a esa disciplina indisciplinada. Significa esforzarte y practicar todo lo posible hasta llegar a dominarlo, y entonces seguir trabajándolo. Significa estar enamorado de lo que haces. Significa tener una perspectiva diferente.
No eres un artista porque te lo diga alguien, lo eres cuando te despiertas una mañana y te das cuenta de que no podrías vivir sin eso que haces.
Esto va para todos vosotros, pequeños grandes artistas; no os dejéis pisar. No dejéis que nadie os diga que no valéis, o dónde están vuestros límites. Y nunca permitáis que alguien que no os entienda os arruine el día o la vida con sus mierdas. Sed vosotros mismos, con vuestra maravillosa y única forma de ver las cosas. Salid a delante con vuestro arte.
Hacedlo por amor. Por amor al arte.
jueves, 21 de febrero de 2013
Por pedir, que no quede.
Que se pierda entre mis rizos. Que me recite rimas al oído, y mira que siento preferencia por el buen RAP. Que me muerda los labios. Que me bese los párpados. Que se le escapen las miradas a mis tetas mientras habla de devolverle a mis ojos el brillo. Que no deje las manos quietas.
Que nunca diga "¿no crees que deberías adelgazar?" Que de noche se quede a mi vera. Que me arrulle si hay tormenta. Que me abrace aunque haga calor. Que me dedique una canción.
¿Yo qué coño sé, tío? Que me quiera.
Que nunca diga "¿no crees que deberías adelgazar?" Que de noche se quede a mi vera. Que me arrulle si hay tormenta. Que me abrace aunque haga calor. Que me dedique una canción.
¿Yo qué coño sé, tío? Que me quiera.
martes, 22 de enero de 2013
La razón de por qué estoy sola.
Supongo que Mari tiene razón en eso de que soy demasiado exigente. Pero es normal, soy la clase de chica que se pone los cascos, enciende el mp3 y se ve pasar frente a sus esporádicos reflejos, bailando por toda la casa en calcetines, probablemente al son de My Chemical Romance. Y quiero a alguien acorde conmigo.
Alguien con quien bailar sin saber en su habitación -no tiene que querer, me vale con que se deje medio convencer-; que le gusten un par de grupos de los que me gustan a mí, para ir a conciertos y dejarnos la garganta allí, para volver afónicos a casa y que me diga con voz ronca "te quiero" antes de dormir.
Alguien a quien le guste el cine tanto o más que a mí, para poder acurrucarnos en el sofá bajo una manta y ver desde El Señor de los Anillos hasta Star Trek, pasando por diversos superhéroes y piratas. Que me descubra Star Wars y mil sagas y pelis' más. Que soporte las sesiones de filmes de dibujos animados, y algún anime que otro; pero, sobre todo, tiene que gustarle Doctor Who.
Alguien creativo, no importa si escribe, dibuja o compone, lo que sea, pero que le guste compartirlo conmigo.
Pero creo que lo más importante de todo es que sea como un niño. Da igual si tiene quince o veinticinco años, si es mi vecino o vive en Sevilla, si mide un metro y medio o casi dos; al diablo con los números, dame alguien que se sienta joven, que tenga ganas de afrontar retos, que sea curioso, imaginativo...
Un Peter Pan que me pida que yo sea su Wendy.
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