Los artistas somos unos enamorados de las pequeñas cosas. De ver nevar. De la tonalidad exacta de los iris. De las melodías improvisadas que nacen de cualquier cosa. De oír llover. De sentir el frío en la piel y el viento revolviéndote el pelo.
Los artistas somos seres particulares, inspirados por cosas en las que los demás ni se fijan. Sacamos una historia, un dibujo, una canción... de una chica que sonríe, de un relámpago, de llegar a casa goteando...
Los artistas destacamos allí donde vayamos. Camisetas de grupos, o ropa de colores vivos, cortes del pelo extremos o teñidos más allá del rubio, castaño o moreno.
Ser un artista no significa pintar, dibujar, escribir, componer, tocar, fotografiar, esculpir... lo que sea, bien. Significa ponerle el corazón a esa disciplina indisciplinada. Significa esforzarte y practicar todo lo posible hasta llegar a dominarlo, y entonces seguir trabajándolo. Significa estar enamorado de lo que haces. Significa tener una perspectiva diferente.
No eres un artista porque te lo diga alguien, lo eres cuando te despiertas una mañana y te das cuenta de que no podrías vivir sin eso que haces.
Esto va para todos vosotros, pequeños grandes artistas; no os dejéis pisar. No dejéis que nadie os diga que no valéis, o dónde están vuestros límites. Y nunca permitáis que alguien que no os entienda os arruine el día o la vida con sus mierdas. Sed vosotros mismos, con vuestra maravillosa y única forma de ver las cosas. Salid a delante con vuestro arte.
Hacedlo por amor. Por amor al arte.
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