Pasa, pasa. Por favor, ponte cómodo. Disfruta de esta sucesión de palabras, tantas veces inconexas, pero nunca vacías, y si lo encuentras oportuno, qué demonios, deja un comentario.
sábado, 21 de abril de 2012
Soy demasiado torpe con esto de las palabras.
No te entiendo, no me entiendo. No tengo hambre.
Veo cómo todo entre nosotros se esfuma. ¿Tal vez lo imagino? Es incómodo.
Una punzada de dolor en el pecho. Me ahogo. ¿Qué hay de mi futuro? ¿Qué estoy haciendo? ¿Qué voy a hacer?
Ya no lloro. No hay lágrimas. Se fueron todas ayer. Pero volverán mañana.
martes, 10 de abril de 2012
13 de mayo de 2011
"Dejémoslo así" dice ella mientras cierra el libro de las mentiras, negándose lo que cree que ha pasado.
Se agotan las posibilidades, los números y las personas juegan en su contra, y ahora está más sola que cuando empezó la partida. No quiere rendirse, pero está a punto de hacerlo. Tiene que encontrar la salida de este oscuro y frío callejón, pero lleva demasiado tiempo intentándolo sin éxito alguno, no hay vía de escape posible. Los cachorros de Hades se interponen entre ella y su objetivo, implacables. Ha intentado cientos, quizás miles de veces, sortearlos, atacarlos... los únicos resultados obtenidos han sido heridas en su alma y su cuerpo. Va a morir aquí. Lo sabe, si no viene alguien pronto no podrá salir. Perecerá lentamente, consumida por la desesperación de su alma, que se desangra sin remedio.
Se agotan las posibilidades, los números y las personas juegan en su contra, y ahora está más sola que cuando empezó la partida. No quiere rendirse, pero está a punto de hacerlo. Tiene que encontrar la salida de este oscuro y frío callejón, pero lleva demasiado tiempo intentándolo sin éxito alguno, no hay vía de escape posible. Los cachorros de Hades se interponen entre ella y su objetivo, implacables. Ha intentado cientos, quizás miles de veces, sortearlos, atacarlos... los únicos resultados obtenidos han sido heridas en su alma y su cuerpo. Va a morir aquí. Lo sabe, si no viene alguien pronto no podrá salir. Perecerá lentamente, consumida por la desesperación de su alma, que se desangra sin remedio.
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