lunes, 18 de mayo de 2015

Consumámonos.

Llegaste y fuiste la chispa que me hizo arder cuando me sentía como hierba seca, el alcohol fue nuestro bidón de gasolina y bailamos toda la noche. Amanecía cuando dijiste "te acerco a casa" y yo te contesté "a la mía no". Ni siquiera acertabas a abrir el coche, así que empezamos a caminar, apoyados el uno en el otro, riéndonos. Me hablabas de filosofía, me decías que tú eras de los que veían las cosas tal y como eran, y que yo era una de esas chicas que miran directamente al Sol. Sonabas tan bien que tenía miedo de creerte. Al final llegamos a la puerta de tu piso, mucho más serenos, entramos a oscuras y pasamos hasta el dormitorio, donde te pedí que me hicieras un tour por tus tatuajes. Y así  quedó la cosa, con mis dedos acariciando la tinta de tu piel y los tuyos enredándose en mis rizos. No aguantamos más.


Recuerdo cómo apareciste después en la cocina, rascándote la cabeza y bostezando. "Perdona por tomarme tantas libertades" dije revolviendo unos macarrones en agua hirviendo "pero tenía hambre y pensé que tú no tardarías en tenerla también". Sonreíste, te estiraste y sólo dijiste "voy a hacerte la mejor salsa que hayas probado, ya lo verás". Pusimos la radio y bailamos entre los fogones al son de viejas baladas americanas, con la luz entrando a través de las cortinas blancas y el olor de la comida italiana impregnando la casa.


Estaban reponiendo Pulp Fiction en Paramount Channel. Tu brazo sobre mis hombros me mantenía apoyada sobre tu pecho mientras te soltaba todos los datos curiosos que recordaba sobre la película, acompañados de mis opiniones personales. "Oye..." me interrumpiste en un momento que paré a tomar aliento "¿Por qué no te quedas?" "¿Qué, esta noche?" "Sí, bueno, esta noche no está mal para empezar".

domingo, 1 de marzo de 2015

Memories.

Y entonces llegaste
desde los primeros rayos de sol de primavera,
cuando el frío del invierno se resistía a marchar.

Y me llevaste
de nuevo a esos días sin preocupaciones,
bajo ese árbol donde estábamos sentadas.

Teletransportada
a ese lugar donde no existía el tiempo,
allí donde jamás nos atrevimos a gritar.

¿Recuerdas?
Queríamos montar un grupo,
aunque no sabíamos tocar.

martes, 6 de enero de 2015

Ohana.

Yo he tratado a muchas personas como si fueran mi familia. Les he brindado mi apoyo en los días malos y mi compañía en los días buenos. Me he ocupado de buscar las mejores palabras para decirles cada cosa. He mirado por su bien antes que por el mío.

Familia es quien, cuando llevas un día de perros y no tienes a quién llamar, te pregunta si quieres un chocolate con churros. Familia es quien te ve hundida y, sabiendo que no hay forma de ayudar, inventa un nuevo plato para ti. Familia es quien siempre quiere que seas feliz. Familia es quien jamás te olvida. Familia es quien se preocupa por saber cómo estás.

Familia significa que estaremos juntos siempre, y que nunca te abandonarán.


Pero, muchas veces, olvidamos lo que eso quiere decir.

La familia no es siempre de nuestra sangre, y no todos los de nuestra sangre son nuestra familia, por desgracia. Sólo podemos rogar por tener suerte y que las personas que queremos estén a la altura de aquello que les estamos dando.

No nos merecen si no nos valoran. Pero también hay que tener en cuenta que nosotros tenemos que aprender a ser pacientes y a ver más allá, porque las cosas no siempre son lo que parecen.

La familia de verdad intenta ayudarnos a sacar la mejor versión de nosotros mismos, a brillar más de lo que alguna vez creímos que era posible. A veces no nos entendemos. A veces no nos aguantamos. A veces nos hacemos daño. Pero mientras recordemos lo que significa ser familia, todo irá bien.

jueves, 16 de octubre de 2014

Mientras nos quede la poesía.

Lléname de poesía.
Tengamos por hijos sabios.

Bailemos bajo las estrellas
y luego
lléname de poesía.

No me saques a cenar
pero trae siempre el pan a casa.
Y junto al pan, poesía.

Y así, aunque Miseria lo reseque todo,
tú y yo nos mantendremos mojados,
calados hasta los huesos.

Sobreviviremos
tú y yo a todo
mientras nos quede la poesía.

viernes, 12 de septiembre de 2014

No aprendí a vivir, ni a escribir poesía.

Quisiera que el mundo estuviera vacío
para poder tocarte como si fuera
lo más natural,
tan necesario en su frecuencia
como puede serlo respirar.

Para que nadie juzgara
la forma en que te miro,
o cómo busco estar cerca de ti.

No judgements, no limits.
I just want to break free.
I just want to scratch your skin.