¿Sabes lo que es cuando nadie cree en ti?
¿Alguna vez has corrido ilusionado a contarle a alguien tu gran sueño, y te ha derrumbado con un simple "Tú no vales para eso"? ¿Conoces la sensación?
Guardo recuerdos grabados a fuego de cada vez que alguien desconfiaba de mi capacidad para escribir. Pero también lo hago de cada halago sincero.
Yo, ahora, a los quince años, he tenido la suerte de encontrar a gente que me recuerda cada vez que puede que debo llevar a cabo mis metas. Que he de ponerme a fuego con ello y conseguir mis grandes motivaciones.
Y es que la solución es fácil.
NO-TE-RINDAS.
No te dejes engañar por la gente que te dice "sé realista". No seas como ellos. No confundas improbable con imposible. No olvides que el trabajo duro y el esfuerzo te llevan al fin del mundo, y que sólo tenemos una vida y hay que vivirla. No cometas el error de encontrarte con que tienes cuarenta años y te levantas todas las mañanas para ir a un trabajo que te amarga y te consume. ¿No querías ser astronauta? ¿Fotografiar el océano? ¿Descubrir la cura para el cáncer? Da el primer paso. Retrocede si es necesario, hasta volver a encontrar la desviación que te lleva por TÚ camino. Da lo mismo que tengas que escalar montañas inmensas. Ten siempre el premio en mente. Y, cuando llegues a la meta, observa la persona en la que te has convertido. Has pasado de ser un simple soñador, a un luchador y un triunfador.
Tal vez no vayas a aparecer en los libros de historia, pero morirás orgulloso y con el corazón henchido y el alma llena.
Pasa, pasa. Por favor, ponte cómodo. Disfruta de esta sucesión de palabras, tantas veces inconexas, pero nunca vacías, y si lo encuentras oportuno, qué demonios, deja un comentario.
miércoles, 17 de abril de 2013
jueves, 4 de abril de 2013
¿Entonces, leo entre líneas?
miércoles, 21 de noviembre de 2012
Es estúpido, porque sé que sólo estamos leyendo; pero te hablo, y me contestas "te quiero" tan convencido, que no puedo evitar que mi corazón golpee tan fuerte que lo sienta en cada célula, y mis manos se queden repentínamente húmedas y heladas. Y entonces alzo la vista y me estás mirando, como tratando de decirme algo. Y me pregunto si intentas confirmarme que no eran palabras simplemente interpretadas.
Entorno los ojos.
Cosas que pasan.
sábado, 22 de septiembre de 2012
—Busco a un hombre que me pregunte "¿Dónde has estado toda mi vida?" Alguien con sus reflexiones y sus penas, a quien yo aporte algo bueno estando a su lado. Que si me dice "te quiero", sea porque lo siente, no porque los vaya regalando. Por eso, normalmente, no me fijo en los chicos "guays". Pero tú tenías algo especial.
—¿El qué?
—Que ese día te sentaste conmigo.
Ser o no ser.
lunes, 4 de junio de 2012
Me he pasado la vida intentando ser, ser y ser. Quería ser como las chicas de los libros. Tan interesante, dulce, agradable... Quería esa sonrisa que hiciera que el chico de mi libro personal se enamorara.
Luego llegó él, y me desentendí de ser, y comencé a sentir, a dejarme llevar. Y sólo entonces fui capaz de ser la clase de protagonista que yo quería. La que es, y no la que pretende. La que sonríe desde el corazón.
No me di cuenta hasta entonces de que para ser algo te tiene que salir de dentro, que no vale con esforzarte por ser algo que no nace de ti.
martes, 2 de abril de 2013
Qué a gusto en tu colchón.
Soy curiosa. Tímida, pero charlatana si me das pie. Me encanta, pero me encanta, tener alguien con quien hablar y hablar y hablar de cualquier cosa. Ojo, que eso no implica que hable siempre yo. Adoro escuchar. Sobre todo a la gente que se enrolla. Especialmente si se han fumado algo. ¿Alguna vez habéis tenido el placer de sentaros a escuchar las divagaciones de un porreta? Es una pasada. Nada de gilipolleces, no te creas.
Puedo ser una sosa o una pesada, depende de quién seas. Si me miras con buenos ojos puedo hasta ser un hamor.
Perdonadme, hoy estoy escribiendo deprisa. Sólo quiero desasirme de unas cuantas palabras ahora que la euforia ha destapado el frasco donde guardaba mi verborrea. Sí, eufórica yo. Es un estado que me resultaba ajeno desde mucho tiempo atrás hasta hace bien poco. Pero paseando por las Ramblas, tomando algo al sol y fumando con mi prima en la habitación he descubierto que sólo hay que dejarse llevar por quien te quiere para disfrutar a base de bien. Y cuando terminó el viaje y volvimos a Cantabria, a la lluvia, al frío, el viento y la humedad, dio igual, porque me di cuenta de que ella seguía aquí, y que yo había sido una tonta por no confiar primero. Y así, comiéndome el tarro una noche cualquiera, decidí que estoy aburrida de aburrirme, que necesito volver a permitir que mis pies no toquen el suelo, volver a reír en medio de la calle a todo pulmón. Dejar que me bañen los escasos rayos de sol, estando con ella y sus amigos, que yo nunca los conocí iguales; a mí nunca se me acerca la gente divertida.
Tal vez la chica llorosa que escribía y escribía en su cuaderno se esfumó. A lo mejor se acabaron las noches a las que seguían madrugadas de aprenderme los dibujos que crean las vetas de la madera de mi techo.
Con un poco de suerte, se acerca mi tiempo.
Puedo ser una sosa o una pesada, depende de quién seas. Si me miras con buenos ojos puedo hasta ser un hamor.
Perdonadme, hoy estoy escribiendo deprisa. Sólo quiero desasirme de unas cuantas palabras ahora que la euforia ha destapado el frasco donde guardaba mi verborrea. Sí, eufórica yo. Es un estado que me resultaba ajeno desde mucho tiempo atrás hasta hace bien poco. Pero paseando por las Ramblas, tomando algo al sol y fumando con mi prima en la habitación he descubierto que sólo hay que dejarse llevar por quien te quiere para disfrutar a base de bien. Y cuando terminó el viaje y volvimos a Cantabria, a la lluvia, al frío, el viento y la humedad, dio igual, porque me di cuenta de que ella seguía aquí, y que yo había sido una tonta por no confiar primero. Y así, comiéndome el tarro una noche cualquiera, decidí que estoy aburrida de aburrirme, que necesito volver a permitir que mis pies no toquen el suelo, volver a reír en medio de la calle a todo pulmón. Dejar que me bañen los escasos rayos de sol, estando con ella y sus amigos, que yo nunca los conocí iguales; a mí nunca se me acerca la gente divertida.
Tal vez la chica llorosa que escribía y escribía en su cuaderno se esfumó. A lo mejor se acabaron las noches a las que seguían madrugadas de aprenderme los dibujos que crean las vetas de la madera de mi techo.
Con un poco de suerte, se acerca mi tiempo.
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