Lléname de poesía.
Tengamos por hijos sabios.
Bailemos bajo las estrellas
y luego
lléname de poesía.
No me saques a cenar
pero trae siempre el pan a casa.
Y junto al pan, poesía.
Y así, aunque Miseria lo reseque todo,
tú y yo nos mantendremos mojados,
calados hasta los huesos.
Sobreviviremos
tú y yo a todo
mientras nos quede la poesía.