La culpa de todo la tienen las películas románticas.
Yo me esperaba que el amor fuera así, ser el mundo para la otra persona. Me esperaba ser lo más importante para él. Que estuviera dispuesto a darlo todo por mí, como Jack por Rose. Discusiones como las de Ali y Noah. Reconciliaciones como las de Gerry y Holly.
¿Y sabéis qué? Que el amor no es así. El amor es esforzarse, es hacerse daño y saber perdonarse. El amor es tomarse los fallos del otro con filosofía. El amor es ponerse en el lugar de la otra persona para mirar las cosas desde su punto de vista. El amor es dejar el volumen del móvil puesto mientras duermes por si te manda un mensaje. El amor es ese brillo en los ojos al mirarle, y en los suyos cuando lee la última gran parrafada que le dejaste escrita en alguna parte. Es darte cuenta de una mentira, sonreír, y después dejarle planchado con un "así que... no tenías un boli de tinta no-líquida, ¿verdad?" mientras lo está usando para dibujarte algo en la mano, reírte y decirle "idiota" con voz suave, en ese preciso instante en el que tiene miedo de que te hayas enfadado.
Pero podéis creerme cuando os digo que no cambiaría nada de eso por un Jack Dawson, un Noah Calhoun, o un Gerry Kennedy.
Porque él es mucho más perfecto que ellos. Mucho más perfecto para mí. El primero a quien he besado con los ojos cerrados y la mente en blanco.
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