lunes, 30 de julio de 2012

Complejo de infinito.

lunes, 30 de julio de 2012

¿A ti también te pasaba? ¿Tú tampoco te acostumbrabas? Quiero decir... Que si tú tampoco acababas de darte cuenta de que de verdad se había terminado. Si seguías con una pestaña abierta con su perfil de Twitter. Si seguías encendiendo el ordenador a la hora a partir de la cual sabías que se conectaba. Si seguías emocionándote cuando se conectaba y le decías las mismas cosas.

Es todo tan raro... Le tengo, pero no sé hasta qué punto. Y me preocupa levantarme un día y decir algo que no debería. O esperar algo que él no va a hacer.

Sé que si le hubiera perdido del todo...

Ahora sólo... llevo siempre los ojos rojos y me cuesta leer o escribir porque lloro en cualquier momento. Me duele la mandíbula de no gritar y llorar de verdad. Pero sé que podría ser infinitamente peor. Sé que podría no dormir nada, o no más de tres horas. Sé que podría tener pesadillas peores. Mientras que ahora lo que más me duele son los ojos, que me arden a veces de tanta lágrima salada, o la cabeza, de llorar y pensar, o algo. Pero eso se pasa con dormir y paracetamol. Y sí, me duele el corazón. Un poco de contínuo, y a veces bastante cuando mi mirada se topa con la postal de Bright Falls, o con sus dibujos, o su icosaedro naranja. Cuando me veo pasar frente a un espejo, con esa camiseta suya que no me puedo quitar. O cuando tropiezo con su anillo con mi dedo pulgar. Pero sé que podría ser mucho, mucho peor.

Sí, sé que en algún momento me podría derrumbar. Pero de momento no. De momento estoy en pie. Y a eso es a lo que le doy importancia. A que ahora lo estoy llevando lo suficientemente bien como para no pensar en morirme. No ahora.

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