lunes, 30 de enero de 2012

Las mañanas heladas son perfectas para hacer fotos. Cuando al salir de casa, al rededor de las ocho, aún es de noche, puedes ver cómo las luces traseras de los coches colorean el humo del tubo de escape. Si paseas, ves brillar la superficie, cubierta de hielo, de los bancos.

Cuando, pasadas las nueve y media, ya hay una buena luz, las ramas desnudas de los árboles, cubiertas de rocío, forman un paisaje precioso con tejados y chimeneas humeantes como fondo, especialmente vistas desde la ventana del aula de Biología.

En mañanas como esta me arrepiento de no haber traído la cámara.

No hay comentarios:

Publicar un comentario