sábado, 5 de julio de 2014

Lo que no se dice.

-Bésame.

Y fue más un último aliento que una petición, fue el esfuerzo final antes de la rendición de un alma herida. Un postrero intento.

No estabas pidiendo que depositara mis labios sobre los tuyos, estabas rogando que te amara desde ahora hasta el fin de los tiempos, durante cada día que te restaba, que me restaba, y los que llegarían después. Estabas suplicando que te buscara en todas las vidas que nos quedaran por vivir, y que te amara locamente y sin barreras allí también.

Yo lo sabía.

-No.

Y la rotunda negativa fue el bofetón más fuerte que nadie podría haberte dado, y rompió las paredes del acuario de tus ojos, que apartaste de mi dándome la espalda y volviéndolos hacia el suelo.

Una muñeca de porcelana rota, con la piel ajada y no muy agraciada. Éso es lo que quedó de ti.

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